|
Los primeros documentos
que hacen referencia al territorio datan de la época
medieval: Vallis
Aracae en el año 898, Vallis Araze el 968, Vallis Aradi el 1078,
Arado y Aredo en el siglo XIV
hasta derivar al actual Aro, nombre adoptado del
río
que atraviesa el valle, el Ridaura. Notamos en todos estos
nombres la raiz céltica
ar, equivalente a agua.
El 26 de diciembre de 1041, las autoridades religiosas, los nobles y
caballeros del
territorio, es decir, la condesa Ermessenda (viuda del
conde Ramón Borrell de
Barcelona, su hermano Pere Roger de Girona, Gausfred,
el abad Landric del
Monasterio de Sant Feliu de Guixols y la mujer de
Gausfred, parece que como
copropietarios del castillo, acordaron entregar al
Monasterio de Sant Feliu de
Guixols la custodia del castillo con la
obligación de proteger de las incursiones de
los musulmanes todo el extenso
territorio bajo la influencia que comprendía todo
el Valle de Aro.
A su alrededor se fue formando el pueblo mientras que las masías más
lejanas se
fortificaban, edificando incluso torres de defensa de tres
plantas que permitían una
fácil defensa debido a la inaccesibilidad y
aislamiento de la torre.
En 1099 se le cede el castillo a Ramón Gausfred y en 1197
el abad del cenobio de
Sant Feliu de Guixols lo dona a Guerau de Lledó.
El año 1462 y con motivo de la guerra de los remensas, el
castillo fue
incendiado y en 1897 una explosión accidental acabó de destruir
la fortaleza de
manera que, actualmente quedan pocos restos de la primitiva
edificación.
Actualmente es propiedad municipal, habiendo recibido a partir
de 1970 una
considerable restauración pasando a destinarse a Casal de
Cultura.
|