De este castillo edificado sobre las rocas del terreno y con aspecto exterior todavía magestuso, se tiene referencia desde
 el año 971 si bien la población de Granera lo es del 958.
   Este castillo adaptado a la forma rectangular de la roca que lo contiene, fue entregado en 1023 por la condesa de Barcelona a su hijo Berenguer Ramón I, como garantía de la paz que habían contraído, aunque es probable que la misma condesa Ermessenda lo entregase a su otro hijo Bernat Guifré sobre el año 1025 o lo enfeudés a su fiel Guifré de Balsareny.
   De todas maneras en el 1046 Bernat Guifré de Balsareny lo dejó a su sobrina Guisla.
   Este castillo estuvo en posesión de una larga lista de   propietarios a partir de ésta época: Albert de Castellbell, Bell-lloc, Gravalosa hasta que en 1375 lo adquiere Pere de Planella de manos del rey Pere III y lo transfiere a manos de la familia Despalau en 1600. Estos lo venden en 1642 junto con el término a Jacint de Sala i Cervera para pasar de nuevo a la familia Planella -barones de Granera- antes de pasar al marqués de Castellvell, Gaietá-María de Càrcer i d'Amat, María Dolors de Cárcer i de Ros y finalmente el 8º marqués de Castellbell Salvador de Vilallonga i de Càrcer.

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Castillo muy accesible ya que se encuentra lindando
con las últimas casas de la población (824 m. altitud).

Aparece documentado en el año 971

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